Tarifa ofrece muchas cosas, en mi caso sobre todo correr detrás de los niños en la piscina, pero también algún partido de ténis, paseos por la orilla, algunos momentos de relax, cenas espectaculares y muchos interiores bonitos. He sacado algunas fotos rápidas de un hotelito en el casco antiguo, cuyo nombre se me ha olvidado. No sé que se habrá encontrado allí el arquitecto a la hora de hacer la obra, pero creo que muchas veces se trata de aportar luz a un espacio oscuro y y pequeño, pero con interesantes arcos y aperturas.
Es una bonita reforma en este caso (me ha informado la recepcionista que el arquitecto es alemán). La distribución se desarrolla alrededor de un patio central, con luz cenital. Se han dejado los materiales originales, la piedra del suelo, el ladrillo de las paredes, y la madera de las puertas a la vista, combinando con mucho blanco y un juego de luz artificial de color.





